10 de abril de 2013

Cambios en la vida de

El 31 de Enero terminé mi contribución al proyecto en el que estaba trabajando. Es decir, se terminó mi contrato. Lo normal habría sido subirme a un avión y volver a esa pista de aterrizaje que siempre me espera, a recorrer los pasillos de esa T4 madrileña y subir más de 200 escaleras mecánicas hasta reencontrarme con mi familia. Eso, repito, habría sido lo normal. 

Y yo, intentando no salirme de MI normalidad, decidí quedarme. Esta vez ya no en Mecúfi, si no en Pemba, la capital de la provincia de Cabo Delgado, Mozambique. Me ofrecieron trabajar de profesor en la Facultad de Biología en la Universidade Lúrio de Pemba y acepté.


Por lo tanto, ahora estoy desde hace un par de meses inmerso en la vorágine universitaria con algunas salidas de investigación en terreno de por medio. Disfrutando la vida, como siempre, y aprendiendo a cada paso. 

Espero poder subir próximamente algunas fotos-resumen de lo hecho en Mecúfi durante este año y medio. También espero poder subir en breve algunas fotos de la universidad. Me robaron la cámara y los discos duros y he perdido algunas fotos, pero otras, espero recuperarlas sin problema.


29 de enero de 2013

Húmedo Zanzibar

Aquí finaliza el viaje de Septiembre. Cuatro meses me ha llevado el ir describiendo los lugares que pudimos visitar. Sé que he tardado, pero finalmente, queda reflejado en la página, que es lo importante. Poder compartir las fotos de los lugares es el motivo principal de la existencia de este blog; así que allá vamos. 

La llegada a Stone Town supuso un brusco cambio de sensación; pasamos del calor seco del norte tanzano a la humedad chorreante que te envuelve y te atrapa en la isla de Zanzibar (y te seduce, como diría Javier Reverte). Aquí no nos podíamos mover, a los dos pasos ya estábamos empapados, pero hicimos el esfuerzo y paseamos, paseamos y nos dejamos seducir por las calles de esta ciudad laberíntica. Sorprendente mezcla de cultura negra y musulmana, que hacen del lugar, un punto mágico e interesante para cualquier persona a la que le atraigan mínimamente las culturas foráneas. 

El sentimiento de estar en mitad de Marrakech, rodeado de negros, y con casas en ruinas al más puro estilo Ilha de Mozambique, te deja verdaderamente chocado. Una experiencia curiosa. Las famosas puertas de esta ciudad, junto con las paredes, suelos y cualquier esquina, están pintados, partidos, echados a perder y deteriorados, pero tienen ese punto decadente que tanto nos gusta. Aquí ya se notaba que nos habíamos acercado a la costa; la gente es más tranquila, los servicios de los restaurantes bastante peores y el despiste generalizado solo se puede achacar a la... ¿humedad?. Primer indicador de mi llegada al final del viaje: la gente se parecía más a mis amigos de Mozambique que a los tanzanos o zambianos a los que me había acostumbrado en esta ruta. 

Disfrutamos de unas puestas de sol espectaculares, de unas bonitas cenas familiares y gozamos caminando y perdiéndonos entre mercados abarrotados. 
















Antigua sala donde encerraban a los esclavos











Finalmente, y aprovechando los dos últimos días de viaje, nos fuimos al norte de la isla; a Nunwgi, donde pudimos disfrutar de las bonitas playas del Océano Índico y relajarnos tomando mil cervezas. Rememoramos todo el viaje, vimos las fotos todos juntos, y nos despedimos con pena y con ganas de vernos otra vez en algún otro punto del planeta. Esperemos que pueda cumplirse próximamente... 



Gracias Madre, gracias Padre, gracias Hermano.


9 de enero de 2013

Inesperado Tarangire

Tras un abandono temporal del blog, retorno para continuar con lo que comencé: el fabuloso viaje desde Zambia hasta Tanzania. 

Llegué con mi familia a Tarangire National Park. Después de haber visto los grandes parques del norte de Tanzania, ninguno nos esperábamos gran cosa al entrar aquí; y lo sorprendente es que resultó ser de los parques más interesantes de todo el viaje; no solo por su gran cantidad de elefantes, sino por la extensa vegetación y la gran cantidad de baobabs que inundan el paisaje. Algo excepcional. 

Pudimos ver la típica jirafa bebiendo, que era algo que aunque sea una tontería, después de haberlo visto desde pequeño en los documentales de la 2, no podía pasar por alto en la vida real. Realmente el animal se pasa más tiempo controlando que no venga nadie a comérselo que bebiendo, y su postura nos muestra que las ventajas que posee para unas actividades, se convierten en desventajas para otras. Muy emotivo todo. 

También pudimos ver a un grupo de elefantes metidos en un lodazal hasta la cabeza. Toda una familia disfrutando del baño, y los más pequeños quedándose parcialmente atrapados sin salida dentro del fango. Pasamos mucho tiempo embobados con esta bonita escena; y hasta grabé unos cuantos vídeos que han quedado muy bien, pero que con esta conexión me va a ser imposible mostraros. Seguro que youtube tiene mil vídeos mejores que el mío, así que no es ninguna pérdida grave.  

En definitiva, que siendo un parque más de los múltiples parques del norte de Tanzania, resulta ser, desde mi humilde percepción, mucho más bonito (o al menos variado) que el famoso Serengueti. Merece la pena.















Esta va a ser la última entrada de grandes parques y animales. Aquí termina la parte salvaje del viaje, y la siguiente entrada será en Zanzibar, donde concluimos el viaje y que sirvió a unos para disfrutar de las fabulosas playas del Índico y a mi para irme aclimatando de nuevo a la vuelta a Pemba-Mecúfi y sus fabulosas playas del Índico. 

He de decir que demasiado tiempo viendo parques nacionales africanos puede causar sobredosis; recomiendo que se lo tomen con calma y elaboren algo variadito si vienen por estas tierras. 


5 de diciembre de 2012

La extinción que dio paso a la vida

El volcán se extinguió, su cráter permanece, y la vida, vive. La zona de conservación de Ngorongoro es un espectáculo de la naturaleza. Una panorámica constante que te rodea y te atrapa. Te atrapa igual que voluntariamente se encuentran atrapados miles de animales dentro del perímetro de su cráter. 

Allí se debe vivir bien, las temperaturas son más bajas y hay agua dulce durante todo el año. También hay turistas durante todo el año, pero eso parece no importarles. 

Pasamos un día entero dando vueltas, viendo toda la vida que existe y las grandes poblaciones de cebras y ñues, felices entre leonas, hienas y avestruces. Creo que es la primera vez que siento frío de verdad en mucho tiempo. Lo mejor de todo, mirarnos las caras y sentir juntos lo que estábamos viviendo.