28 de junio de 2009

Despedidas con riesgo biológico

Recién vengo de despedir a Simón. Llevaba semanas cociéndose una despedida épica de las que hacen historia, que crease un antes y un después en la historia de las despedidas de amigos, pero realmente lo que se estaba cociendo era el divertido virus porcino humano, gripe A o como lo quieran llamar, y antes de ayer estallaron todos enfermos, bueno, no todos, algunos sobrevivimos, aunque seguramente, acabemos igual que ellos. Empezamos la despedida en casa de Nacho comiendo un Ceviche que hicieron entre él y nuestro amigo valdiviano Carlos, que ahora está rondando por Santiago de nuevo. En la comida éramos los tres y Simón, que comió a duras penas y durmió en el sofá. A la noche mi casa parecía un campo de concentración, todos con mascarillas y bueno, la fiesta estuvo divertida pero breve, a las dos todos durmiendo, no había mucho ambiente. Igualmente Eli hizo sopaipillas con pebre y nos pusimos finos a comer, estuvo muy bien.

Hoy Simón ha descubierto a última hora que su vuelo salía una hora antes de lo previsto y hemos tenido que salir corriendo para el aeropuerto. La despedida ha sido muy rápida y con menos lloros que la de Ana, pero igualmente emotiva y triste, porque Simón nos ha demostrado este año que es una persona maravillosa a la que querremos para siempre. Ahora mismo está en el cielo propagando la gripe hasta el otro lado del mundo, vuela feliz influenza...

yo mientras tanto rezo por no tenerla... o al menos no tenerla antes del miércoles, que tengo mi último exámen.
En cuanto las tenga, pongo fotos de la gente con mascarillas y cara de muerto.

23 de junio de 2009

El principio del fin

Ayer Ana volvió a su pueblo, Uharte Arakil, ese lugar del que sabemos más cosas que de nuestra propia ciudad. Tendremos que ir a visitar aquellas tierras, y espero que pronto. El tiempo se nos acaba a todos, nuestro año en Chile ha pasado tan rápido que no podemos creerlo. Hace nada estábamos conociéndonos y hoy no me puedo creer que a toda esta gente la conozca desde hace menos de un año y me parece increible tener una confianza tan grande con todos ellos.

Hubo una despedida, larga, con paella para desayunar, con rancheras, con tartas y con bebidas y comidas regionales. Lo pasamos muy bien, pero a todos en nuestra cabeza nos rondaban las mismas penas y alegrías. No queremos que se acabe, pero queremos volver a casa. Es una sensación extraña, que no se puede explicar por aquí. Lo que es seguro es que todos nos dimos cuenta de que esto se termina, que nunca volveremos a estar todos juntos viviendo en esta casa y que Chile ahora es nuestro segundo país.

A partir de ahora empiezan las despedidas de todos, y voy a intentar subir fotos de cada una de ellas. El viernes nos despediremos de Simón, que se va el sábado.














19 de junio de 2009

Cuando el cielo se volvió rojo

Y el cielo cambió de color, y salimos al portal de casa a contemplarlo. Después vino la noche y no paró de llover.






8 de junio de 2009

Requegua

Tengo un amigo llamado Andrés. Él vive conmigo desde que llegué a Santiago. Muchas cosas han cambiado en esta casa desde que llegué, pero él siempre ha estado. Lleva diciendo que vayamos un fin de semana a su pueblo mucho mucho tiempo, pero por unas cosas o por otras al final nunca habíamos ido.

Este fin de semana ha sido el elegido finalmente. Hemos comido mucho, bebido chicha hecha por su padre, y bailado en la discoteca del pueblo. También vimos el partido de futbol de Chile contra Paraguay, en el típico bar de pueblo con más borrachos que mesas. Ganaron los chilenos 2-0. El pueblo (y todo Chile, supongo) rebosaba de felicidad. A la noche, una luna llena preciosa nos impidió perdernos por las calles de Requegua.

Toda la familia de Andrés se ha portado estupendamente con nosotros, he disfrutado alejándome un poco de Santiago.



















Adjunto un video de uno de los personajes del pueblo, Carlos Pato

video