5 de noviembre de 2012

Malawi en un flechazo

Después del paseito por Zambia con mis queridísimas, hicimos una última barbacoa con productos de primera calidad; después cruzamos hasta Lilongwe, capital de Malawi, donde tuvimos que separarnos tristemente en su caótica estación de autobuses. Desde allí me esperaban dos días y medio de carreteras hasta el Noreste de Tanzania, Arusha; donde me encontraría con mi familia para comenzar con la segunda parte del viaje.




Querría haber conocido Malawi, me habría gustado bañarme en su lago, probar sus comidas y conocer a su gente; sin embargo, me tuve que conformar con sus carreteras y sus adelantamientos al más puro estilo boliviano. Después de un día entero de camino, hice noche en Mzuzu y madrugué de nuevo para llegar hasta Mbeya, al sur de Tanzania. Cruzar la frontera Malawi-Tanzania alone y por allí es un poco desesperante, pues te tienes que bajar varias veces de bus, coger taxis, caminar, cruzar ríos, pasar calor, esquivar timadores, cambiar dinero a un precio aceptable.... y todo con la mochila a la espalda. Pero se puede, claro que se puede. 


uno de los percances habituales en Malawi
mi única foto semi-decente del lago Malawi (desde el bus)
y otro de los percances habituales en toda África

A Mbeya llegué de día y pude salir a cenar tranquilamente a pie, pero de nuevo me tocó despertarme a las 4:30 para coger el último autobús, que me llevaría directamente a Arusha, y se tardaba solamente 12 horas; ya estaba más cerca del destino, y se acabaría el infierno de las aglomeraciones sobre ruedas para poder dormir en hoteles familiares y ducharme con agua caliente!! Finalmente, y como era de esperar, las 12 horas se convirtieron en 20, tuvímos los típicos percances: romper un vidrio, tener que reparar el bus en varias ocasiones y esperar infinitas horas en paradas absurdas en mitad de la carretera... y también tuve la suerte de conocer a mis compañeros de fila que me iban despertando todo el rato para preguntarme cosas en un inglés macarrónico. Aturdido y en Arusha, el taxista no sabía llegar al hotel al que yo quería ir después de haberme jurado y perjurado que sí que sabía. Bueno, finalmente llegamos a otro hotel cualquiera y dormí, dormí y dormí.... después desayuné desayuné y desayuné, y esperé, esperé y esperé a mi familia en el hotel que habían reservado para los cuatro: Papá, Mamá, y Hermano. 

por si no me quedaba claro que había llegado
la tela Masai, el típico mantel de cuadros de toda la vida
Arusha desde el cielo
Me reencuentro con unos padres y un hermano cansados tras un largo viaje, pero pasamos una bonita primera noche contándonos historietas y riéndonos mucho. Estábamos preparados para visitar el Lago Manyara, nuestra primera parada en este tour por Tanzania. 

Nos preparamos para salir, nos encontramos con nuestro guía y nuestro coche. Otro de los tantos miles de coches iguales que hay en la zona, y salimos para allá.... Se respiraba emoción, ganas y felicidad; por un momento pude ver en las caras de mi familia la despreocupación. Sentí que se olvidaban del trabajo, de los estudios, de la crisis y de los problemas. Estábamos juntos y empezaba el viaje. 









El Lago Manyara en esta época está seco, y no solamente está seco, no tiene NI UN flamenco, que es el animal más representativo del parque. Sin embargo pudimos disfrutar de los espectaculares paisajes, la planicie, las montañas al fondo y las miles de jirafas, elefantes y cebras que te rodean. Además, nuestro hotel estaba situado en lo alto de las montañas que lo rodean y las vistas desde allá fueron espectaculares. Brindamos con unas Serenguetis por nuestro reencuentro.



















2 comentarios:

Irene García dijo...

Hola primo, QUÉ FOTONES! Las de los monos me han encantado, de verdad. Y la foto de los 4 juntos es total! Te sigo y me encanta. Nos vemos en nada, pipipipipipi...

tu madre querida dijo...

¡¡¡POR FIN !!!
Que ganas tenía, de poder recordar nuestro viaje.
Creo que aparte de haber estado en sitios maravillosos, lo recordaré siempre por lo bien que estuvimos los cuatro, después de tanto tiempo sin hacer un viaje juntos. Espero y deseo que haya más ocasiones.