29 de enero de 2013

Húmedo Zanzibar

Aquí finaliza el viaje de Septiembre. Cuatro meses me ha llevado el ir describiendo los lugares que pudimos visitar. Sé que he tardado, pero finalmente, queda reflejado en la página, que es lo importante. Poder compartir las fotos de los lugares es el motivo principal de la existencia de este blog; así que allá vamos. 

La llegada a Stone Town supuso un brusco cambio de sensación; pasamos del calor seco del norte tanzano a la humedad chorreante que te envuelve y te atrapa en la isla de Zanzibar (y te seduce, como diría Javier Reverte). Aquí no nos podíamos mover, a los dos pasos ya estábamos empapados, pero hicimos el esfuerzo y paseamos, paseamos y nos dejamos seducir por las calles de esta ciudad laberíntica. Sorprendente mezcla de cultura negra y musulmana, que hacen del lugar, un punto mágico e interesante para cualquier persona a la que le atraigan mínimamente las culturas foráneas. 

El sentimiento de estar en mitad de Marrakech, rodeado de negros, y con casas en ruinas al más puro estilo Ilha de Mozambique, te deja verdaderamente chocado. Una experiencia curiosa. Las famosas puertas de esta ciudad, junto con las paredes, suelos y cualquier esquina, están pintados, partidos, echados a perder y deteriorados, pero tienen ese punto decadente que tanto nos gusta. Aquí ya se notaba que nos habíamos acercado a la costa; la gente es más tranquila, los servicios de los restaurantes bastante peores y el despiste generalizado solo se puede achacar a la... ¿humedad?. Primer indicador de mi llegada al final del viaje: la gente se parecía más a mis amigos de Mozambique que a los tanzanos o zambianos a los que me había acostumbrado en esta ruta. 

Disfrutamos de unas puestas de sol espectaculares, de unas bonitas cenas familiares y gozamos caminando y perdiéndonos entre mercados abarrotados. 
















Antigua sala donde encerraban a los esclavos











Finalmente, y aprovechando los dos últimos días de viaje, nos fuimos al norte de la isla; a Nunwgi, donde pudimos disfrutar de las bonitas playas del Océano Índico y relajarnos tomando mil cervezas. Rememoramos todo el viaje, vimos las fotos todos juntos, y nos despedimos con pena y con ganas de vernos otra vez en algún otro punto del planeta. Esperemos que pueda cumplirse próximamente... 



Gracias Madre, gracias Padre, gracias Hermano.