12 de abril de 2016

Limoncocha, la laguna irreductible

Hacía tiempo que tenía ganas de conocer esta pequeña laguna de la amazonía ecuatoriana. Se trata de una pequeña área protegida ubicada entre incontables pozos de petróleo. Apenas queda este pequeño reducto de bosque tropical acechado por las grandes empresas. 

Un fin de semana que se presentaba bastante aburrido, decidí coger el coche y pegarme un viaje de 7 horas ida y siete horas vuelta, por lo que pasé más tiempo en carretera que visitando el área. Sin embargo ese sábado fue especial, resulta que el centro de investigación del SEK que está en las instalaciones de la reserva, estaba dando unas capacitaciones a guardaparques de Limoncocha y otras áreas protegidas de la provincia. Así que me colé, asistí a las charlas y conocí tanto a los guardaparques como a los capacitadores. Pasé un tiempo muy interesante. 

Después en la tarde, con mi contacto de la comunidad, nos fuimos en barca a pasear por la laguna, con tal suerte que se me unieron unos cuantos guardaparques de ojos atentos, y me enseñaron un sinfín de aves y otros tantos animales que ellos rápidamente avistaban y que yo era incapaz de reconocer de un simple vistazo. 

La laguna es característica por su color verde chillón, y aunque tiene plantas invasoras que están en proceso de eutrofización de la laguna, el sitio es espléndido y muy biodiverso, espero que no termine convirtiéndose en una ciénaga y después desapareciendo... Teniendo en cuenta lo pequeño que es, la poca conectividad que tiene y todo lo que le rodea, tiene un gran número de animales residiendo en su interior. 

Hicimos un pequeño camino, donde nos fueron enseñando las plantas medicinales Kichwa y pudimos ver setas de colores chillones y una tortuga bien escondida en el hueco de una raíz. El caminito es agradable, llano y no muy largo. Merece la pena conocerlo también. 

Finalmente, vimos el atardecer desde el centro de la laguna y al oscurecer buscamos caimanes en las orillas enfocando con linternas. Este animal en la noche es muy fácil de observar, pues sus ojos le delatan en cuanto le apunta una luz de frente. Tuvimos la oportunidad de ver bastantes caimanes grandes y grupitos pequeños de crías, bien simpáticas. Todo ello aderezado del cántico de millones de ranas diminutas y luciérnagas incansables. Un espectáculo de la naturaleza

Como muestra algunas fotos, unas con más calidad y otras con menos, consideren las condiciones de oscuridad y de minusculidad de algunos animales, como el tití leoncito que verán a continuación, el primate americano más pequeño del mundo.


Este es el mirador de las cabañas donde me quedé 
y esta la vista... 



Busto de Orellana en la plaza del pueblo 










































Todas las carreteras en los alrededores tienen a sus costados estas añejas tuberías 

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