8 de marzo de 2017

El museo y el centro financiero mundiales

Casi sin darnos cuenta se acabaron los días en Nueva York, con una tortícolis que nos duraría las siguientes semanas y un dolor de pies insoportable, nos disponíamos a pasear por el Museo Metropolitano y visitar Wall Street y sus alrededores.

El museo, parecido al Britih Museum de Londres, posee incontables piezas de la historia del mundo, mostrando una representación espectacular de todas las artes habidas y por haber de las más recónditas esquinas de los cinco continentes. Un espectáculo incomparable en un espacio inmenso. Tanto es así que tiene un templo egipcio entero dentro del museo y un pórtico medieval gigante. Imposible ver todo, el recorrido es laberíntico y tiene varios pisos. Pasamos allí dentro unas tres o cuatro horas, pues perdimos la noción del tiempo. 

















A la tarde paseamos por Wall Street, donde visitamos el Federal Hall, que fue el primer capitolio de Estados Unidos y donde se invistió a George Washington. También fuimos a visitar el famoso toro dorado, que es casi imposible de fotografiar debido a la ingente cantidad de turistas que lo rodean con palos de selfie. Lo interesante de este toro es que está situado en un parque llamado Bowling Green, que es donde los holandeses compraron todo Manhattan a los nativos americanos por aproximadamente 24 dólares. En frente se encuentra el Museo del Nativo Americano al que no nos dio tiempo a entrar... La bolsa de Nueva York tampoco es visitable, o al menos no nos lo pareció, pues no encontramos por dónde entrar. 











Unos bonitos días que culminaron con una cena con mi prima Ruth, que regresaba de viaje y que nos había prestado su casa durante todos estos días, un lujo, pues los hoteles en esta ciudad son impracticables!! 


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