6 de mayo de 2017

Iguanas nadadoras y pinzones curiosos

El segundo día, ya instalados en Puerto Ayora, salimos temprano para visitar la famosa playa de Tortuga Bay.

Puerto Ayora es la capital de la isla Santa Cruz, una ciudad pequeña, y sin embargo mucho más caótica y desordenada de lo que me habría imaginado. Cuando viajas hacia Galápagos, las expectativas son la paz y la tranquilidad, y uno se imagina hermosos lugares poblados de pausados habitantes que viven en armonía con la naturaleza. En contraposición a esta imagen idílica uno se encuentra un sector turístico completamente desordenado donde todos compiten a ver quién saca más dinero; múltiples coches y camiones soltando humo y haciendo ruido, junto con restaurante improvisados y gente insistiéndote para entrar en ellos. Todo esto, sí, rodeado de lobos marinos, pelícanos e iguanas que pasean alegremente por las zonas del paseo marítimo. No le auguro mucho éxito a este modelo de desarrollo isleño.

En fin, salimos temprano por el camino que te lleva hacia la playa, atravesando un bosque seco por un camino completamente árido. El calor era insosportable, y todo tipo de reptiles nos observaban perplejos, pero conseguimos llegar hasta la playa sin serias consecuencias de la insolación. Allí, lo primero que nos recibió fue una hermosa iguana asoleándose en la arena. Como era de esperar, corrimos desesperados para verla y hacerle fotos, pero cuando nos quisimos dar cuenta había iguanas más allá de donde la vista alcanza, por todas partes, tranquilas y confiadas.












Fue un paseo por la playa espectacular, que acaba en una pequeña bahía donde nos pudimos dar un baño y relajarnos en la sombra de los árboles, desde los cuales, los pinzones, los famosos pájaros evolutivos de Darwin, nos miraban curiosos.
























A la vuelta, y previo paso por un pequeño restaurante para comer, fuimos hasta la estación de la Fundación Charles Darwin. Allí, gracias al contacto de Espe, pudimos visitar las instalaciones de la zooteca con fauna de la isla que tiene la fundación. Visitamos también el centro de reproducción de tortugas galápagos, donde se incuban los huevos de las especies endémicas de cada una de las islas y se liberan periódicamente. Tuvimos suerte porque justo el día que estuvimos habían eclosionado algunos huevos y las vimos recién nacidas, muy emocionante. Es interesante como las tienen en diferentes edades y les van cambiando el espacio donde están, hasta que cuando ya están adultas les ponen la comida en una cuesta arriba con rocas por medio para que se acostumbren a las dificultades que van a vivir en su vida en libertad. Estaban terminando de construir el espacio donde se expondrá disecado el solitario George, el último individuo de una especie de tortuga gigante que falleció en 2012 y era el símbolo de las islas (esperamos que siga siéndolo cuando lo tengan aquí expuesto).



































Y para acabar el día nos dimos un baño e hicimos un poco de snorkel en la playa de la estación, donde pudimos ver como las tortugas marinas pastan en los fondos marinos tranquilamente y completamente impasibles a nuestros movimientos a su alrededor.


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