5 de septiembre de 2017

Zaruma, olor a café, minería y casas de colores

Ruta: Quito-Riobamba-Macas-Zamora-Loja-Vilcabamba-El Cisne-Zaruma-Cuenca-Quito
Fecha: 26/12/2016 al 01/01/2017

Desde que llegué a Quito aprendí que el café de Zaruma tenía algo especial. Lo que nunca habría imaginado es que este pequeño pueblo parado en el tiempo se escondía en lo alto de una montaña nublada, que sus casas estaban hechas de madera pintada en colores y que debajo de esta montaña hubiese miles de agujeros de la extracción minera. 

En el camino entre Loja y Zaruma pasamos por la Basílica de El Cisne, perdida entre las montañas y donde según cuenta la leyenda, una señora que solía acompañar en sus labores a una pastora indígena un día le prometió (antes de desaparecer) que si le hacían una escultura con su figura, nunca más habría sequía. Desde entonces, miles de devotos, veneran a la virgen  Churona en este punto del país. Es una construcción de 1930 impresionantemente grande si consideramos el desarrollo de la zona. 








Para llegar hasta allá le hicimos caso a Google maps, grave error, pues por ahorrar unos pocos kilómetros nos metió por carreteras sin asfaltar entre pueblos perdidos del mundo ocultos por neblinas tenebrosas. Hicimos aproximadamente 100 kilómetros a una velocidad media de 30 kilómetros por hora, sin visibilidad, de repente aparecían carteles de pueblos desconocidos como Zambi o burros muertos comidos por miles de zopilotes. Aquello parecía de película de terror, sin embargo llegamos a nuestro destino sanos, salvos, y conociendo la verdadera realidad del Ecuador más rural.




Zaruma fue mucho más bonito de lo que habría imaginado. Antigua capital de la provincia de El Oro, alberga una historia y un patrimonio bellísimos. Lugar recomendado para cualquier visitante de Ecuador. Me recordó un poco a las bonitas iglesias y casas de los pueblitos de Chiloé en Chile

Pasamos un par de días donde paseamos, compramos café y charlamos con los habitantes. Muy recomendable el museo de la ciudad, que alberga piezas de la historia del esplendor minero de esta zona del país. La montaña donde se ubica el pueblo es un queso gruyer por la minería, y hasta una de las calles se ha hundido entera (parece que ya están trabajando para rellenar los huecos y consolidar el suelo, sería una pena que se perdiese este importante patrimonio). 







Una de las calles que se hundieron por la minería






Finalmente nos dirigimos hacia Cuenca para pasar la noche de fin de año dándonos un pequeño lujo en las inmediaciones del Parque Nacional El Cajas. Es tradición que durante el día del 31 de Diciembre, los hombres se visten de mujer, se hacen llamar "viudas", cortan las calles con cuerdas y te obligan a darles una propina. Es grotesco y divertido. 







y así se nos fue el año... 

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