16 de abril de 2018

Recorriendo la península por partes: Extremadura

Fecha: 07 al 24 de Diciembre de 2017
Ruta: Madrid - Monasterio de Yuste - Garganta la Olla - Alcántara - Cáceres - Guadalupe - Trujillo - Évora - El Rocío - PN de Doñana - Matalascañas - La Rábida - Sevilla - Ronda - Málaga - El Torcal - Antequera - Córdoba - Casabermeja - Frigiliana - Cuevas de Nerja - Nerja - Granada - Guadix - Abrucena - Tabernas - Almería - San Miguel de Cabo de Gata - La Fabriquilla - Faro de Cabo de Gata - San José - Playa de los Genoveses - La Isleta del Moro - Rodaquilar - Las Negras - El Playazo - Agua Amarga - Playa de los Muertos - Níjar - Albaricoques - Sorbas - Mojácar - Vera - Cartagena - Vélez Rubio - Vélez Blanco - Pozo Alcón - Úbeda - Jaén - Baeza - Campo de Criptana - La Alberca de Záncara - Cuenca - La Ciudad Encantada - Madrid.


A partir de esta entrada pasaré un tiempo narrando y enseñando los lugares que visitamos Vero y yo en Diciembre de 2017. Yo llevaba dos años sin volver a España, y ya tocaba, pero también había que combinar la familia y amigos con recorrer y explorar la patria de uno. En ocasiones parece que se conoce más el extranjero que lo propio, así que ya era hora de ponerse al día con los pueblitos y lugares recónditos de esta preciosa Península Ibérica.

Llegamos el 7 a Madrid, donde mi querida madre nos esperaba con un cocido de los que tienen después una siesta obligatoria. Estuvimos charlando toda la tarde y disfrutando del reencuentro con mis padres y mi hermano. Al día siguiente salimos a pasear por Madrid y recordar las callejuelas del centro, además de tomarse unos vermúts y unas imprescindibles tapas. Esos días aproveché para ver a algunos amigos y recordar lo frenéticamente que se vive en la capital donde nací.
























El día 12 alquilamos un coche y nos fuimos a recorrer. El primer destino fue el Monasterio de Yuste en Quacos de Yuste, donde en 1556, el estimadísimo Carlos I de España y V de Alemania decidió retirarse para postrarse en cama durante sus últimos momentos de vida. Un lugar humilde y recóndito, envuelto por unos paisajes y unos pueblecitos extremeños impresionantes.







Uno de estos pueblitos es Garganta la Olla, donde paramos un momento para pasear por sus callejuelas y conocer la iglesia. Un lugar idílico rodeado de un bosque que aún conservaba los tonos amarillos y rojos del otoño. Tuvimos suerte, pues los cielos azules nos acompañaron durante todo el viaje.










Desde allí nos dirigimos a Plasencia, capital nacional del rock en español, cuna de los Extremoduro. Nos quedamos impresionados con el casco antiguo y sus catedrales nueva y vieja, construidas una solapada a la otra y dando la impresión de que una está dentro de la otra. Precioso lugar para perderse durante unas horas y disfrutar de las calles vacías a la hora de la siesta.












Ya estaba anocheciendo, pero nos dio tiempo a conocer el pueblo de Alcántara, donde nació San Pedro de Alcántara y al que se accede cruzando el río Tajo por un puente romano de los años 100 d.C. Un paseo nocturno en este pueblo helado y fantasma hizo que casi lo visitásemos corriendo.






Para pasar la noche elegimos Cáceres, la joya de Extremadura, con su casco histórico iluminado con unas tonalidades como si fueran velas y unas callejuelas laberínticas empedradas y sin gente. La plaza principal y el aljibe (sistema musulmán de cisterna para recogida de agua lluvia) son también de visita obligada. Un lugar maravilloso para pasear y comer algo. El frío era terrible, pero la escena fue fantástica. Allí nos quedamos a dormir, listos para continuar camino durante los siguientes 12 días! 

















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